viernes, 20 de junio de 2008

Sometimes I'm weak and the past is my guide

Hoy me encontré de nuevo con la canción "Crazy English Summer" de Faithless.

Esa canción me da duro.

Me trae recuerdos. Muy buenos recuerdos.

Solamente querían que lo supieran.

Gracias Lilia. Gracias Coka y Gracias Oreyda. Sí, Gracias con mayúsculas. Gracias Sra. Terrazas. Gracias Nohe y Paco. Gracias Jorge. Gracias José Manuel. Gracias Escó.

No sabrán jamás ustedes cómo me cambiaron la vida.

O a lo mejor si.

jueves, 19 de junio de 2008

En inglés

10:45 p.m.
iPod: Black Out, Bob Marley

Cuando trabajaba en el New Haven Register tuve un blog en inglés. De verdad que ahora que lo releo no me parece tan malo. Los invito a que lo lean y me den sus opiniones. http://diverctnhr.blogspot.com/

En otro orden de ideas, pues sigo bien. Esta semana ha sido fuerte en el trabajo, pero me ha dejado buenas cosas. Me siento hoy particularmente productivo. Manana será un día fuerte, de mucho trabajo. Tengo que ir al NYSE en Wall Street a entrevistar a algunos de los primeros ministros del Caricom que estarán en la ciudad. Y el lunes, si Dios lo permite, a la ministra de finanzas de Trinidad y Tobago. Definitivamente ya le empecé a agarrar el swing a este trabajo. Ojalá que dure.

En otro orden de ideas, sigo muy preocupado por la desaparición de mi prima Arantxa Torres. Ya casi son cuatro días que no se sabe nada de ella. Si alguien que esté en Venezuela la ha visto, por favor comuníquese de inmediato con mi Mamá.

Decía al principio que hoy fue un día particularmente bueno. Y lo mejor del día llegó cuando iba casi llegando a Grand Central, en el metro. No quiero compartir lo que pasó allí, siento que es algo entre Dios y yo. Sólamente quiero decir que fue una de esas experiencias que le hace sentir a uno que no todo está perdido, que hay esperanzas y que Dios te visita donde menos lo esperas. El es así.

En música, no puedo dejar de reírme con el disco de Cachicamo con Caspa, pero ahora casi no oigo nada porque en el commute aprovecho para leer el libro Monster Nation...Ustedes saben que me gustan los zombies.

Escriban.

J.

martes, 3 de junio de 2008

Mil novecientos noventa y dos

Junio 3, 2008.
6:10 a.m.
iPod: 50 watts, Hooverphonic

Escribí esto en 1992. No me acordaba de su existencia. Mi vieja amiga Oreyda lo desempolvó de algún lugar de su memoria. Ella debe tener muchos escritos míos como este. Si bien ahora mi escritura es quizás menos dramatica, aún sigo manteniendo una profunda fe en Dios y en la realidad de la oración. Aunque no parezca, así es. Y bueno, este escrito, entre otras cosas, lo confirma. Lo publico, entonces, para que saquen sus propias conclusiones. Gracias Oreyda por guardarlo y por corregir la ortografía, estoy seguro que la mía no era tan buena entonces (aún no lo es)...

Para hacer un update rápido de mi vida, antes del escrito: Sigo atareado, haciendo el commute desde Stamford a NYC, en el trabajo me va mejor, ya me siento mas seguro y con mas ánimo. Lilia me sigue dando amor y comprensión. Las cosas son relativamentes tranquilas. Seguimos con buena salud, que es lo importante y con muchos proyectos. He reconectado con mucha gente gracias a Facebook y eso me gusta. Y bueno..aun sin esperanzas ni proyectos de ir a Venezuela, pero con muchas ganas de volver a ver a mi tierra y a mi gente.

Sigan leyendo, que pondré mas cosas. Aunque la disciplina sigue siendo una de mis carencias, haré el esfuerzo conciente de actualizar mi vida por aquí, para que ustedes la sigan.

En música, el disco de Franco Natallia me tiene loco.

Saludos.

Ahí va el escrito en cuestión, escrito a mis primaverales 16.






Boconó, 01/03/1.992
Hora: 5:02 p.m.
Día: Domingo.

Estoy solo, en el patio de la casa de mi abuela, con un cielo ennegrecido que suaviza la tarde, un aroma a café circula en el aire, montañas claras y verdes enseñan su desnudez a los últimos y pocos rayos de sol que se asoman entre las nubes, aún en las hojas (verdes tan verdes) se pueden ver las gotas de lluvia y rocío, a lo lejos escucho el rumor de pájaros y niños…
Todo está tan perfecto. Cierro mis ojos… mi mente ya no pesa ni condena mis actos; soy libre, atrás están las mentiras, el odio, los celos, el vacío…
¡Dios! El viento me pega en la cara y hace que mi franela blanca revolotee y me haga volar, alto, alto, donde no hay porqué, donde no hay interrogantes, en un sitio místico, donde siento la presencia de Dios, donde siento su bendita mano mientras me dice “salud hijo” y me redime de mis pecados.
Ahora vuelo, alto, alto, no hay límite, donde nunca ningún mortal ha llegado, tocando lo que nadie ha tocado, sintiendo lo que nadie ha sentido, oyendo lo que nadie ha escuchado…

Está atardeciendo, las nubes se ha disipado un poco. Un rayo de luz me toca mi cara, me abre los ojos y veo el sol que cae, que se une con las montañas en un acto casi sexual, etéreo, poderoso. Viene una ráfaga de viento y revolotea un poco algunos de mis cabellos. Entonces regreso. Me encuentro de frente al sol, con todos los brazos abiertos, y con lágrimas en mis ojos grito: “Gracias, Dios mío”.